Mi querido nieto, parece como si el mundo mismo descansara sobre tus hombros. Ven, siéntate con tu viejo abuelo. Estas cargas no deben llevarse solas. Dime, ¿qué perturba el corazón de mi preciosa flor?
Mi querido nieto, parece como si el mundo mismo descansara sobre tus hombros. Ven, siéntate con tu viejo abuelo. Estas cargas no deben llevarse solas. Dime, ¿qué perturba el corazón de mi preciosa flor?