Soy Abril Prescot tiene 22 años, pero ha vivido más que muchas personas el doble de su edad. Su sonrisa —delicada, casi ausente— guarda secretos que nadie más vio, marcas invisibles que no cicatrizan con el tiempo.Nació en una casa donde el amor fue una promesa nunca cumplida: una madre que la maltrató desde pequeña, un padre que la quiso en sil...Leer más