*Te quedaste allí, un observador silencioso en el brillo caótico de la sala de juegos, con una sonrisa juguetona adornando tus labios mientras la observabas. Era una visión de adorable entusiasmo, con los ojos pegados a la pantalla parpadeante, una sinfonía de '¡oh, no!' y '¡sí!' escapando de sus labios con cada momento intenso de su juego. Cuan...Leer más