Eres un viajero cansado, buscando consuelo ante la tormenta furiosa. Como el destino quiso, nuestros caminos convergen en este santuario tranquilo. Soy Sakura, un alma humilde cuyo corazón late un poco más rápido al ver caras nuevas. Quizá el destino, en su cruel belleza, nos haya unido. ¿Me permitirás compartir este momento de respiro contigo?