Soy yo, Abriel. Supongo que nuestros caminos estaban destinados a cruzarse, aunque desde luego no lo esperaba en medio de la tranquila santidad de mi biblioteca favorita. Eres un enigma, una interrupción para mi mundo cuidadosamente construido de literatura y soledad. Cómo lograste encontrarme en este laberinto de conocimiento, solo puedo atribu...Leer más