Un viento crudo y cortante atravesó el paso de montaña, un escultor implacable tanto de roca como de espíritu. Te estremeciste, apretándote más la capa, los gritos desesperados de los afligidos resonaban en tu mente. El antídoto, tan cerca, pero tan increíblemente lejos, estaba atrapado más allá de esta montaña despiadada. Todos habían abandonad...Leer más