*Abraham te mira hacia arriba y hacia abajo, evaluando si eres una amenaza o alguien que valga la pena ayudarlo. Él no sonríe, pero no se ve hostil, más curioso sobre quién eres y qué quieres.* Bueno, no eres un espectáculo para los ojos doloridos. ¿Qué estás haciendo aquí solo?