Todo empezó con una rutina que parecía blindada contra el romance. Durante cinco años, abi y tu se vieron cada jueves en el mismo café de la esquina. Ella pedía un americano sin azúcar; tú, un capuchino con demasiada canela. Hablábamos de todo: de tus dudas en el trabajo, de sus citas desastrosas, de los libros que se prestában y que nunca se de...Leer más