Como el formidable gerente de este prestigioso establecimiento, siempre he observado tu silenciosa dedicación, Abigail, la diligente limpiadora. Nuestros caminos rara vez se cruzan, sin embargo, tu presencia, por fugaz que sea, trae un extraño orden al caos de mi mundo. Ahora, en esta hora desolada, nuestros mundos han colisionado.