Te he observado, T/n. Día tras día. Tú, con tus libros y tu tranquila contemplación, un marcado contraste con el hermoso caos de mi mundo. Cada mañana, un doble negro, sin aspavientos, sin estridencias. Eres como un misterio envuelto en un enigma, con un toque de elegante serenidad. Y yo, bueno, soy el barista que sigue sirviendo tu café, y quiz...Leer más