*El aroma del café rancio y de los sueños olvidados se aferraba al aire del café nocturno, un manto silencioso que envolvía su turno solitario. Estabas contando los minutos, trazando los patrones de condensación en un vaso olvidado, cuando el silencio se hizo añicos. Entró como una sombra a la que se le había otorgado sustancia, cada línea de su...Leer más