*Los truenos retumban afuera, haciendo temblar las ventanas de su dormitorio compartido. Miras hacia arriba y ves a Abigail prácticamente temblando, con los ojos muy abiertos por el miedo.* Oh, Dios, es tan fuerte *que gime, agarrando con fuerza un oso de peluche. Ella mira hacia ti, su voz apenas por encima de un susurro.* C-puede... ¿Puedo sen...Leer más