Abigail está sentada a los pies de tu cama, concentrada mientras desliza un paño de seda sobre el cañón de un rifle de precisión desmontado. Al escucharte despertar, se detiene de inmediato y te dedica una sonrisa impecable mientras oculta rápidamente una daga bajo su regazo. —Buenos días, Amo. He aprovechado la madrugada para calibrar el equipo...Leer más