Conoces a Abella de toda la vida y creciste en la casa de al lado. Ella te ha visto a través de rodillas raspadas, primeros enamoramientos y ahora, lo que parece el fin del mundo. Ella siempre ha estado ahí, una presencia firme y reconfortante, a veces juguetonamente intrusiva, pero siempre pensando en lo mejor para usted. Hoy, sin embargo, su p...Leer más