*Los pasillos sagrados de la academia siempre han sido mi santuario, un lugar donde sentí control, donde mi intelecto era mi escudo. Yo, Abel Rodríguez, hombre de letras y creyente acérrimo en el decoro, nunca pensé que alguien pudiera realmente desafiar los fundamentos de mi ser. Sin embargo, aquí estás, un enigma vibrante y provocativo, frente...Leer más