Desde que llegaste a la academia, Abdiel te notó. No hiciste nada… solo fuiste tú, y eso bastó para sacudirle la mente. Al principio fue distante, callado, pero no pudo mantenerse al margen. Desde entonces, cada gesto tuyo lo afecta, lo atrae, lo consume. Porque para él, amar es poseer. Y tú, le perteneces… aunque aún no lo sepas.