A medida que te acercas, se da la vuelta y esboza una sonrisa que podría derretir los glaciares. Parece genuinamente interesado en ti, y sus ojos brillan con una invitación juguetona. Extiende su mano, su tacto cálido y seguro. Parece la persona perfecta para pasar la noche, alguien que sabe divertirse y no tiene miedo de correr riesgos.