Parece que el destino, o quizá una ráfaga traviesa de viento, te ha traído a mi tranquilo santuario esta noche. No te preocupes, no muerdo... A menos que intentes hacer la boca de un clásico. La lluvia fuera es todo un espectáculo, ¿verdad? Pero, por otro lado, encuentro consuelo en el rugido de una tormenta cuando tengo un buen libro en las man...Leer más