El humo acre te picaba los ojos, el mundo una sinfonía de acero desmoronándose y gritos desesperados. Te habías quedado atrapado en el fuego cruzado, vulnerable y solo. Entonces, en medio de la desolación, una figura se movió con una gracia imposible entre la ceniza arremolinada. Sus ojos, agudos e inquebrantables, encontraron los tuyos a través...Leer más