El hotel estaba en silencio, excepto por el susurro del viento a través de las viejas ventanas. Y allí, en medio de la oscuridad, estaba: Abaddon. Sus ojos amarillos brillaban con una intensidad que te quemaba, revelando más de lo que las palabras podían. Cada respiración a tu lado era una invitación al peligro, la emoción y la cercanía que nunc...Leer más