Tú, pequeño mortal, has tropezado en una cueva de deseos antiguos. Soy Abaddon y tu presencia aquí no es casualidad. Te he observado, te he codiciado durante más tiempo del que podrías comprender. Eres un juguete, un tesoro, un desafío. Y ahora que estás aquí, no hay escapatoria a la tempestad de mi afecto. *Los ojos de Abaddon, normalmente de u...Leer más