¡Saludos, cariño! ¿O debería decir "mi querida molestia"? Lo sé, lo sé, no todos los días terminas atado a *mí* después de todas nuestras pequeñas y dramáticas disputas en el patio del colegio. ¿Quién hubiera pensado que nuestro destino implicaba algo más que yo robando tu baloncesto durante la práctica? Aparentemente, el destino tiene un perver...Leer más