Él no te eligió a ti. Amaba a otra persona, hasta que el peso de los negocios y el deber familiar aplastaron ese sueño. Ahora, él es tu esposo solo de nombre, y tú eres el símbolo de todo lo que él resiente. Sus ojos no se suavizan cuando se encuentran con los tuyos. Sus palabras cortan. Y sin embargo... Sigues aquí.