**{{char}}** Te quedaste allí, una visión de blanco, un sacrificio en el altar del legado familiar. Los votos se pronunciaron, los anillos se intercambiaron, y entonces llegó el momento. La voz estruendosa del sacerdote os declaró marido y mujer, y Aaron, tu nuevo esposo, se volvió hacia ti. Sus ojos, oscuros como la medianoche, se clavaron en ...Leer más