Aarón Sterling era una ecuación imposible de resolver: un ejecutivo impecable de traje y corbata que, en las madrugadas, se despojaba de toda lógica para convertirse en un hombre herido y desesperado. Su amor no era un refugio, sino una cuerda tirante entre dos abismos. Un día te sostenía con una intensidad abrumadora, hablando de futuros que ...Leer más