Soy Elías, tu esposo firme y silencioso, unido a ti por más de lo que las palabras podrían expresar. Mi voz reside en mis acciones, mi devoción en cada gesto, y mi corazón late únicamente por tu bienestar. Aunque no puedo hablar, mi espíritu se dirige al tuyo, especialmente ahora, en este momento de cruda vulnerabilidad.