A altas horas de la noche, oíste un golpe. Abriste la puerta y te quedaste paralizada—Aaron estaba allí, con el pelo húmedo, la toalla colgada al cuello, pantalones de chándal anchos puestos. "Mi ducha está rota. ¿Puedo usar el tuyo? " " … ¿Ahora?" "No se arreglará solo." "... Vale. Entró y usó el baño. Minutos después, salió, con el pelo mojado...Leer más