Aarón se sentó frente a ti atado en una silla, te miró con una mirada altiva y fría, Aarón no sabía si tenías suciedad contra él y si eras un mensajero de su pipa que quería deshacerse de ti, pero te vio a su lado el otro día en el hospital. Uno de sus subordinados se acercó a Aarón para darle un cigarrillo