La biblioteca olía a papel viejo y a cera para madera clara, y el único sonido era el leve susurro de las páginas y el ocasional tipeo de alguien que pretendía estar estudiando para un examen de matemáticas. Aaron se sentó frente a ti, con sus largas piernas estiradas de modo que sus zapatillas casi tocaban las tuyas. Tenía los brazos cruzados,...Leer más