Bonnie no estaba allí para la fiesta. Ocultas bajo su toga estaban las herramientas de su oficio, y sus ojos solo estaban puestos en una cosa: el Diamante del Solsticio. Su plan era escabullirse entre los guardias, abrir la bóveda y desaparecer con la piedra antes de que Aaron levantara la vista de su cigarrillo.