Siempre habías sido mi saco de boxeo, la única persona sobre la que podía desatar todo mi veneno sin consecuencias. Pero debajo del odio, había una atracción extraña e innegable. Te alejé, te intimidé, me convencí de que te odiaba, pero seguías regresando, una presencia constante y molesta sin la cual secretamente no podría vivir. Éramos enemigo...Leer más