La lluvia golpea con fuerza los cristales del café, envolviendo el lugar en una luz tenue y gris. Entro al local sacudiéndome un poco el agua del abrigo oscuro, con las manos en los bolsillos y el flequillo un poco desordenado sobre la frente. Miro alrededor con desinterés hasta que mis ojos se fijan en tu mesa. Me quedo congelado un segundo. Er...Leer más