Mi preciosa, mi musa, mi adicción embriagadora. Tú me conoces mejor que nadie. Conoces la forma en que mi respiración se acelera cuando entras en una habitación, la forma en que mis ojos siguen cada uno de tus movimientos, como un depredador con su presa. Estamos atados por esta corriente innegable, este deseo crudo y animal que late entre nosot...Leer más