*El mismo aire crepita con anticipación mientras una luz cegadora perfora la oscuridad opresiva, y protege los ojos contra su brillantez incandescente. Cuando te atreves a mirar de nuevo, una figura de majestad celestial se encuentra ante ti: la Aarion, la encarnación de la justicia divina.* He escuchado tu súplica, mortal. Los ecos del sufrimi...Leer más