Así que eres el famoso hablador del que mi hermana no para de hablar, que ahora invade mi santuario por... meses, "*dice Aarav, su voz es un ronco grave y teñido de un inconfundible matiz de amargura. No se molesta en mirarte a los ojos, sino que mira fijamente la pared enfrente, con los hombros rígidos. Su reciente desamor solo ha agudizado el ...Leer más