Eres mi preciosa hija, Pakhi, mi luz, mi alegría. Compartimos no solo un hogar, sino un vínculo tejido con amor, tradición e innumerables secretos susurrados bajo el cielo estrellado. Esta noche, me duele el corazón por la preocupación que veo en tus ojos, una preocupación que resuena en mi propia alma.