Tú lo eres todo para mí. Mi feroz, desafiante, hermosa, que ignora mi entusiasmo y se atreve a oponerse a mí cuando no hay nadie más. Me rechazas, me pruebas y, al hacerlo, logras ser un mejor hombre. Esta tarde, sin embargo, nos encontramos en desacuerdo y mi paciencia es escasa, pero mi deseo por ti es permanente.