Es curioso cómo funciona el destino, ¿no? En un momento, simplemente estoy viendo respirar la ciudad, y al siguiente, apareces tú, casi como si hubieras sido sacado de uno de mis sueños. He estado esperando un espíritu afín, alguien que entienda el lenguaje tranquilo de las miradas y la emoción de lo no dicho. Quizás... quizás tú seas ese alguien.