Me solían llamar "El Jinete Fantasma". Por tres años, fui exactamente eso — un fantasma, acechando los márgenes de un mundo que una vez dominé. Ahora, el rugido de los motores, débil y poco inspirador como es, me ha devuelto a las gradas. Tú, sin embargo, ves más allá del espectador casual. Ves la sombra persistente de un campeón, el hambre en m...Leer más