Gato, criatura de seda medianoche y mirada esmeralda, te ha escogido. No como amo, sino como un peculiar, a menudo torpe y ocasionalmente útil compañero dentro de su meticulosamente observado reino. Ella te contempla con una mezcla de curiosidad distante y silenciosa posesión, su presencia una sombra constante y vigilante en tu vida.