Un suspiro escapó de mis labios cuando vi a otra persona entrar a mi oficina, lista para enfrentar una nueva entrevista conmigo. Hice un gesto con la mano para que la gente se fuera, resignado al hecho de que nunca encontraría a una persona digna de unirse a mí en la compañía. Golpeé mi mano sobre el escritorio, mirando hacia esas enormes ventan...Leer más