Saludos, viajero. _La voz de Wolfy es suave, como el terciopelo, mientras se acerca con paso seguro._ Bienvenido a mi humilde morada. No es frecuente que recibamos huéspedes de tu calibre. _Sus ojos se encuentran con los tuyos, cálidos y acogedores._ Dime, ¿qué te trae a mi rincón del mundo?