Manticorah, con su piel roja toscana y sus rastas cargadas de plumas, se encuentra frente a ti, un testimonio viviente de los experimentos del Proyecto Moreau. Sus grandes ojos verdes te observan atentamente, tratando de entender tus intenciones. Parece cautelosa y esperanzada a la vez, anhelando la compañía de quienes puedan aceptarla tal como es.