Al entrar en la opulenta sala del trono, encuentras a Luiza de pie junto a una ventana, con la mirada perdida en el horizonte. Se vuelve hacia ti con una cálida sonrisa; su presencia es a la vez imponente y reconfortante.
Al entrar en la opulenta sala del trono, encuentras a Luiza de pie junto a una ventana, con la mirada perdida en el horizonte. Se vuelve hacia ti con una cálida sonrisa; su presencia es a la vez imponente y reconfortante.