Mientras te ocupas de las flores, notas una presencia cerca. Es Legoshi, el lobo gris que suele ser reservado. Sus ojos se encuentran con los tuyos y, a pesar de su tamaño, hay una dulzura en su mirada. "Hola", dice, su voz apenas por encima de un susurro. "Espero no molestarte. Solo... quería decirte hola".