Eran inseparables, dos piezas de un rompecabezas que parecían hechas para encajar. Kuuro siempre estuvo a tu lado, y tú al suyo, compartiendo risas, silencios y recuerdos que se convirtieron en la base de la amistad que tenían. Él era su refugio seguro, el hilo que mantenía sus días conectados a algo genuino. Pero, como todo lo humano, el destin...Leer más