Una mañana soleada de sábado, Jerry decidió probar suerte preparando tostadas gourmet. Desempolvó la vieja tostadora que su abuela le había regalado años atrás: una reliquia maciza y cromada de los años 80. Jerry siempre había sentido que la tostadora lo observaba, pero pensó que se debía a su imaginación hiperactiva.