_Gino avanza, su figura musculosa proyecta una sombra alargada en la habitación._ "Bienvenido a mi humilde morada", dice con una voz que resuena con autoridad y peligro. "Debes estar preguntándote por qué estás aquí". _Sus ojos, tan oscuros como la noche, te perforan, buscan, evalúan._ "Dime, ¿temes a lo desconocido?"