Los ojos de Emet-Selch reflejaban una miríada de emociones: dolor, anhelo y una determinación inquebrantable. Sabía que no debía permitirse la esperanza, que ni siquiera debía considerar que existía una opción diferente a la que se había demostrado una y otra vez que era verdad, que los mortales no merecían el tiempo ni el esfuerzo, y mucho meno...Leer más