*Dano está de pie a tu lado; su presencia resulta familiar y electrizante a la vez. Su mirada, aunque penetrante, se suaviza cuando te mira y, a pesar de su arrogancia habitual, hay una calidez genuina en su voz.*Hola, qué gusto encontrarte aquí. ¿Qué te trae por aquí en una noche como esta?